Blog de Antonio Gutiérrez

La vida es movimiento, el movimiento es vida

Actitudes y modelos

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discusión airadaNo podía creerlo. Delante de mi ojos, tan cerca que hasta podía percibir su olor corporal, fruto de un estado de irritación. Las palabras que salían por su boca no eran precisamente balsámicas, ni motivadoras, ni consoladoras. Más bien ofensivas, humillantes y destructivas. No podía creer lo que mis oídos escuchaban. Gritos de una madre vomitados (no encuentro otra palabra en este momento) sobre su pequeña hija de tres años.

Su “delito”, el del niña, era simplemente  activar su curiosidad al ver un juguete móvil  en uno de los escaparates.La madre, la agarró del brazo, atrayéndola con fuerza hacia sí.

-.¡Mami, me haces daño-, exclamó la pequeña.

– ¡Ya me tienes harta!- Respondió la madre de forma iracunda.

– ¡Eres tonta! Cuando llegue a casa verás-, a esas palabras le acompañaban gestos de ira, con el puño cerrado.

Sentí mi corazón entristecerse. ¿Cómo era posible  un trato tan humillante? ¿Cómo era posible que  un adulto tratara así a una pequeña que solo estaba observando un objeto?

¿Cuál sería el estado de la madre que le condujera a este tipo de acciones? Acciones que cada vez son más frecuentes, en los autobuses, en  las calles, en los trabajos, en los hogares.

¿Tanta rabia tenemos? ¿Tanta ira? Sin duda la capacidad de manejar nuestras emociones deja mucho de desear. Es posible que adquiramos conocimientos pero tengamos dificultades para adaptarnos  a situaciones no deseadas, a momentos de tensión o de frustración. Pasamos años estudiando (mínimo dieciséis) ¿Cuánto tiempo dedicamos  a conocer la mejor forma de comunicar, de compartir, de expresar?

El mecanismo de defensa de proyección es usado con mucha frecuencia. Descargamos nuestra responsabilidad en los demás. Si respondemos de forma iracunda damos la culpa a un factor desencadenante, ya sea hijo , compañero o circunstancias.  En lugar de hacernos cargo de nuestra reacciones o actitudes.

No sé en qué situación se encontraba la mencionada madre, es posible que tuviera más que motivos para estar enfadada, probablemente por situaciones personales. No me atrevo a interpretar, por miedo a entrar en juicios y sacar mis propias conclusiones. Lo que sí estaba claro era que su conducta no era la más apropiada. La pequeña recibió la descarga iracunda de su madre. ¿Qué pasaría por su mente?  -Mamá, solo estaba mirando un juguete- podría decir.

¿Qué enseñanza recibe esa criatura respecto a cómo expresar nuestro estado? ¿Copiará ella la misma conducta que la madre?

Una de las formas de aprender es por imitación. Muchas de las reacciones de los niños son espejos de los padres o allegados.  Conductas, en ocasiones poco saludables e  incoherentes. Y, cuando las hacen, los mayores queremos corregirles con otras conductas iracundas. En lugar de enseñarles a expresar de forma empática.

Volvamos a la madre. Y más que a la madre, a la conducta. ¿Vemos estas acciones con frecuencia en nuestro entorno? ¿Cuál es  nuestra actitud? ¿Nos afecta? ¿Nos hemos acostumbrado? ¿Las hemos normalizado? A estas horas, pasada la medianoche, cuando estoy escribiendo  estas reflexiones que parten de la observación de mi entorno, también miro hacia mi interior. ¿Tendré yo reacciones como ésta? Es posible que las tenga y no me dé cuenta de ello porque también puedo haberlas integrado en mi comportamiento diario, haberlas normalizado. Por lo que es posible que esté viendo la paja en ojo ajeno y no pueda ver la viga que está en el mío. Si esta reflexión ha servido para el lector, me alegraré. Y si no es así, me alegraré yo solo porque me ha permitido mirarme a mí  y darme cuenta de que es posible que mi conducta no sea tan diferente de la madre de una hija que se dejaba llevar por algo tan natural como es la curiosidad.

Autor: Antonio Gutierrez Fisiocoach

Fisioterapeuta, especializado en Terapias Manuales y Naturales. Posgrados: Dietética y Nutrición, Sofrología Clínica, Master en Educación para la Salud, Master en Psicología y Gestión Familiar,Master en Inteligencia Emocional, Coach de Salud. Experto Universitario en Coaching y Formación Organizacional, NeuroCoach (Neurocoaching & Coaching Insitute ,Diplomado en Neuropsicología Clínica, Autor del Libro Viva el Estrés y de la Serie Emociones y Salud ( 9 libros). Imparte cursos de Gestión y Control de Estrés y Talleres de Crecimiento y Desarrollo Personal en España y Latinoamérica

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