Blog de Antonio Gutiérrez

La vida es movimiento, el movimiento es vida

Los números rojos de la salud

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graficoHay cierto “color” que incomoda a más de uno. Una llamada del banco nos recuerda que hemos sobrepasado  nuestro saldo. A partir de ese momento los intereses por estar “en descubierto”  van a ir en aumento. Alguna compra fuera de tiempo, algún capricho o quizás una necesidad creada ha acabado con nuestro saldo. Los números rojos hacen su aparición. Pudiendo superar el precio que hemos pagado por  el objeto comprado, si no solventamos a tiempo la situación.

Nuestro cuerpo nos da mucho crédito durante años. Su maquinaria es casi perfecta. Su sistema informático, el más avanzado. No superado hasta hoy por ninguna  ingeniería avanzada. Le exigimos cuando trasnochamos demasiado, abusamos de él castigando el hígado o los riñones (bebidas alcohólicas, estimulantes, exceso en la alimentación), etc.. También cuando damos rienda sueltas a las emociones negativas: rencores, odio, envidias, celos.

El cuerpo nos avisa para decirnos que estamos acabando el saldo.. Podemos traducir sus avisos por números rojos: ¡Alerta! Tu economía está tocando fondo.

Cada síntoma ( dolor de cabeza, trastornos digestivos, tensiones musculares, insomnio, etc…) es una señal de que algo está pasando en nuestro organismo.

¿ Echar a la papelera  la carta del banco que le notifica sus números rojos le solucionaría el problema? Sin embargo lo hacemos con la salud. No prestamos atención a los números rojos. Hacemos caso omiso de sus cartas y continuamos con los mismos hábitos negativos que nos hacen menguar la salud.

Algunos tienen la costumbre de pedir prestamos para quitar los números rojos. Números que se han ido sumando poco a poco. Pregunto: ¿ Si no pudieron pagar  esas cantidades mínimas como van a pagar un préstamo mayor? Digo, yo.

Durante largos periodos de tiempo descuidamos nuestra salud. Luego, de repente nos da la neura de apuntarnos a un gimnasio. Incluso a varias actividades  al  mismo tiempo para aprovechar la cuota que uno paga. Con el consiguiente riesgo de sobrecarga muscular y agotamiento, tanto por la falta de adaptación como por el exceso de ejercicio en un cuerpo que no está acostumbrado. ¿Cuánto tiempo dura esa euforia? Aproximadamente el 65%  de los que se apuntan a un gimnasio lo dejan antes de  cuatro meses.

La mejor inversión es  el ahorro constante. Gastar menos, usarlo con inteligencia, no derrochando en aquellas cosas superfluas de las que  no tenemos realmente una necesidad.

En la salud igual: cuidarse el día a día, no exigirle  al cuerpo más de lo que tiene, conocer su lenguaje para entender cómo se encuentra. Escuchar sus llamadas de auxilios para ponernos en marcha, buscando soluciones. No nos conformemos en pedir prestamos, especialmente cuando están muy altos. Puede que el precio que usted pague por no cuidarse sea más caro que el que tendría que pagar para no perder la salud.

Sea buen economista..

Autor: Antonio Gutierrez Fisiocoach

Fisioterapeuta, especializado en Terapias Manuales y Naturales. Posgrados: Dietética y Nutrición, Sofrología Clínica, Master en Educación para la Salud, Master en Psicología y Gestión Familiar,Master en Inteligencia Emocional, Coach de Salud. Experto Universitario en Coaching y Formación Organizacional, NeuroCoach (Neurocoaching & Coaching Insitute ,Diplomado en Neuropsicología Clínica, Autor del Libro Viva el Estrés y de la Serie Emociones y Salud ( 9 libros). Imparte cursos de Gestión y Control de Estrés y Talleres de Crecimiento y Desarrollo Personal en España y Latinoamérica

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