Blog de Antonio Gutiérrez

La vida es movimiento, el movimiento es vida

Trabajando bajo descargas eléctricas

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Trabajando bajo descargas eléctricas.

(Este artículo forma parte de los contenidos del libro Viva el Estrés!

 “Conserva la calma en las discusiones, porque el apasionamiento puede convertir el error   en falta y la verdad en descortesía”

Herbert

No podemos negar una realidad, no todo el mundo está contento con lo que hace, no siempre van las cosas como quisiéramos. El trabajo que pensábamos era el ideal no es tal. Los compañeros que nos rodean no son lo que nosotros pensábamos. Las promesas que nos hicieron no se llegaron a cumplir, cayeron en saco roto.

Las buenas intenciones de los directivos se quedaron en eso: buenas intenciones. Hay días en que nos levantamos con el pie izquierdo, no damos ni una. ¿Te ocurre esto?  Las tareas del día no salen como uno se las ha planificado. A pesar de querer  hacer las cosas lo mejor posible no nos salen bien. Es uno de esos días en que mejor no haber salido de casa. Son situaciones cotidianas, todos podemos tenemos un mal día. Y eso hay que asumirlo. ¿Qué ocurre cuando esos días van en aumento? Las baterías se van gastando, el descontento, el enfado, la impotencia y todo lo demás que ya conocemos muy bien empieza a hervir en nuestro interior. La adrenalina y la noradrenalina, el cortisol y todas las sustancias que intervienen en el proceso del  estrés pueden en estos momentos jugarnos una mala pasada. Podemos perder el control y como cita  Herbert Spencer (naturalista, filósofo, psicólogo, antropólogo y sociólogo inglés ,1908):“Cuando estamos acalorados podemos no ser tan corteses ni educados”. Las chispas pueden saltar a la mínima insinuación, una mirada mal interpretada, una frase mal digerida o un mensaje corporal pueden encender un gran fuego. Fuego que puede prender en cualquier momento, cuando menos lo esperamos. Puede que sea reprimido, guardado, no expresado, pero que sin duda alguna saldrá, en forma verbal, física o psíquica.

Personalmente creo que las cosas no vienen de golpe, no aparecen de repente. El agua no pasa de estar helada a estar hirviendo, no es de día y de repente es de noche. Hay un proceso, se dan una serie de circunstancias que, unido a nuestro estado personal del momento, hacen que el agua vaya tomado temperatura. Es nuestra responsabilidad estar al tanto del humo, señal inequívoca de que algo se está quemando, por pequeño que éste sea, y que el momento de apagarlo con facilidad es en sus comienzos. Ignorarlo o no querer verlo puede acarrearnos serios problemas. De poco sirve el “déjalo pasar” o “el tiempo lo cura todo”, cuando en nuestro interior seguimos albergando pensamientos negativos acerca de uno mismo, de otras personas o de cosas que tengan que ver con el trabajo o con otras áreas de la vida.

-¡Pues que se apañe!, él lo empezó. Que lo solucione solo. No pienso decirle nada!-.

Puede que esa frase está adornada con una semilla de rabia y de enfrentamiento con otra persona. No aclarar la situación puede empeorar considerablemente una relación personal y labora, que, como es lógico, va a menguar en la  calidad , eficacia y en la productividad.

Veamos algunos de los factores que influyen en ese aumento de temperatura:

– Exceso de responsabilidad.

– Épocas de mucho trabajo alternado con otras con menos trabajo.

– Estar presionados por parte de los superiores

– Fracaso profesional o un ascenso rápido e inesperado

– Un éxito importante

– Mala situación laboral

– Relaciones laborales incómodas

– Tensiones entre empleados y jefes

– La inseguridad en cuanto a las responsabilidades

– Obligación de tener que adaptarse a las nuevas tecnologías.

– Necesidad de competir con otros

– Cambios de horario y lugar en poco tiempo

– Salarios insuficientes en relación al trabajo

– Demasiadas correcciones y amonestaciones

– Inestabilidad del trabajo

– Problemas de transporte.

– Falta de luz natural en el lugar de trabajo

– Colores o decoración agresiva. Poca funcionalidad de  los muebles

Como podemos ver son muchos los factores existentes. Cuando no podemos más, cuando hemos pasado nuestra capacidad de adaptación empezamos a manifestar trastornos de ansiedad y estrés. Es importante pues identificar el problema y en lo posible solucionarlo. Y uno de las pasos a dar es usar nuestra inteligencia emocional. Hasta hace unos años la selección de personal para acceder a una empresa se basaba en conocimientos y aptitudes para el trabajo.

Lo importante era tener un buen Currículum Vitae. Actualmente esto está cambiando. Las empresas quieren personas capaces de gestionar sus emociones, con habilidades sociales, con buenas actitudes. Porque muy buenas aptitudes puede ser anuladas por una mala actitud.

Autor: Antonio Gutierrez Fisiocoach

Fisioterapeuta, especializado en Terapias Manuales y Naturales. Posgrados: Dietética y Nutrición, Sofrología Clínica, Master en Educación para la Salud, Master en Psicología y Gestión Familiar,Master en Inteligencia Emocional, Coach de Salud. Experto Universitario en Coaching y Formación Organizacional, NeuroCoach (Neurocoaching & Coaching Insitute ,Diplomado en Neuropsicología Clínica, Autor del Libro Viva el Estrés y de la Serie Emociones y Salud ( 9 libros). Imparte cursos de Gestión y Control de Estrés y Talleres de Crecimiento y Desarrollo Personal en España y Latinoamérica

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