Blog de Antonio Gutiérrez

La vida es movimiento, el movimiento es vida

Astenia primaveral

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La llegada del buen tiempo  influye en nuestro organismo modificando las betaendorfinas

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Para liberar se precisa consumo de energía. La primavera también.

El buen tiempo parece haber llegado. Las temperaturas se elevan y el sol empieza a mostrar su poderío. El cambio está ahí. Pero no solamente se producen transformaciones en la naturaleza sino también en nuestro cuerpo. Nuestro organismo no ignora las modificaciones  que se producen en   nuestro medio ambiente. Es influenciado por los cambios climatológicos: frío-calor, humedad-sequedad, etc…

 ¿Qué es  síntomas produce los cambios en esta época del año y cuál es su mecanismo?

Profundo cansancio, agotamiento, decaimiento y falta de energía para la actividad habitual son signos característicos de la astenia primaveral. Según las investigaciones una de cada diez personas sufre en mayor o menor medida de astenia primaveral. En esta época  el  año (abril, mayo, junio) se produce una disminución de las betaendorfinas en el plasma. Son unas sustancias que regulan el  sistema bienestar-malestar y que al alterarse  nos pueden producir las sensaciones descritas. Podríamos clasificar la astenia primaveral en dos tipos: de origen físico y de origen nervioso. La astenia física se mostraría  como cansancio y debilidad corporal y la de origen nervioso aparecería un especial cansancio a la  hora de hacer una actividad mental. Frecuentemente aparecen juntas, teniendo en cuenta que una puede conducir a la otra. Otros síntomas asociados a la astenia primaveral: tristeza inexplicable, irritabilidad, falta de apetito, cierta pérdida de memoria, tensión arterial baja, tono vital bajo, ausencia de interés sexual, dolor de cabeza y malestar general, debilidad muscular para hacer cualquier esfuerzo, cansancio.

  • Pautas que van a ayudar a prevenir o mejorar los síntomas.

Tomar complementos nutricionales. Jalea real por sus efectos estimulantes y tonificantes. Polen por sus propiedades  energéticas y vigoriantes. Levadura de cerveza por ser rica en vitaminas del grupo B,  también llamadas vitaminas del ánimo. Oligoelementos como el cobre,  hierro y manganeso. Plantas medicinales tales como el guaraná, ginseng, eleuterococo, jengibre.

Dormir  el tiempo necesario, practicar técnicas de relajación, hacer ejercicio moderado.

Autor: Antonio Gutierrez Fisiocoach

Fisioterapeuta, especializado en Terapias Manuales y Naturales. Posgrados: Dietética y Nutrición, Sofrología Clínica, Master en Educación para la Salud, Master en Psicología y Gestión Familiar,Master en Inteligencia Emocional, Coach de Salud. Experto Universitario en Coaching y Formación Organizacional, NeuroCoach (Neurocoaching & Coaching Insitute ,Diplomado en Neuropsicología Clínica, Autor del Libro Viva el Estrés y de la Serie Emociones y Salud ( 9 libros). Imparte cursos de Gestión y Control de Estrés y Talleres de Crecimiento y Desarrollo Personal en España y Latinoamérica

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