Blog de Antonio Gutiérrez

La vida es movimiento, el movimiento es vida


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La llegada del buen tiempo  influye en nuestro organismo modificando las betaendorfinas

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Para liberar se precisa consumo de energía. La primavera también.

El buen tiempo parece haber llegado. Las temperaturas se elevan y el sol empieza a mostrar su poderío. El cambio está ahí. Pero no solamente se producen transformaciones en la naturaleza sino también en nuestro cuerpo. Nuestro organismo no ignora las modificaciones  que se producen en   nuestro medio ambiente. Es influenciado por los cambios climatológicos: frío-calor, humedad-sequedad, etc…

 ¿Qué es  síntomas produce los cambios en esta época del año y cuál es su mecanismo?

Profundo cansancio, agotamiento, decaimiento y falta de energía para la actividad habitual son signos característicos de la astenia primaveral. Según las investigaciones una de cada diez personas sufre en mayor o menor medida de astenia primaveral. En esta época  el  año (abril, mayo, junio) se produce una disminución de las betaendorfinas en el plasma. Son unas sustancias que regulan el  sistema bienestar-malestar y que al alterarse  nos pueden producir las sensaciones descritas. Podríamos clasificar la astenia primaveral en dos tipos: de origen físico y de origen nervioso. La astenia física se mostraría  como cansancio y debilidad corporal y la de origen nervioso aparecería un especial cansancio a la  hora de hacer una actividad mental. Frecuentemente aparecen juntas, teniendo en cuenta que una puede conducir a la otra. Otros síntomas asociados a la astenia primaveral: tristeza inexplicable, irritabilidad, falta de apetito, cierta pérdida de memoria, tensión arterial baja, tono vital bajo, ausencia de interés sexual, dolor de cabeza y malestar general, debilidad muscular para hacer cualquier esfuerzo, cansancio.

  • Pautas que van a ayudar a prevenir o mejorar los síntomas.

Tomar complementos nutricionales. Jalea real por sus efectos estimulantes y tonificantes. Polen por sus propiedades  energéticas y vigoriantes. Levadura de cerveza por ser rica en vitaminas del grupo B,  también llamadas vitaminas del ánimo. Oligoelementos como el cobre,  hierro y manganeso. Plantas medicinales tales como el guaraná, ginseng, eleuterococo, jengibre.

Dormir  el tiempo necesario, practicar técnicas de relajación, hacer ejercicio moderado.


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Mi cuerpo no deja de sorprenderme. Su especial lenguaje, me recuerda la necesidad de cuidarlo. ¡ Y es que solo tengo uno!  Esta verdad, tan sencilla es muy  profunda. A veces nos comportamos como si tuviéramos crédito ilimitado. Y es que el l cuerpo, al igual que un banco, como uses más de lo que tienes, te va a reclamar ese dinero más los intereses, que por cierto no son insignificantes. Por eso nuestro cuerpo es sabio. El cuerpo tiende a la vida, lucha por la vida y por ello nos avisa.

Cuando la pequeña luz  de nuestros coche nos avisa de que falta aceite, tardamos poco (otros no hacen ni caso) en echar ese viscoso líquido en el lugar que corresponde.  Sin embargo en nuestro cuerpo se encienden continuamente luces que que nos avisan: dolor de cabeza, estreñimiento, digestiones pesadas, ardor, contracturas musculares, malhumor, insomnio…..  ¿Les hacemos caso?

He aquí algunas pequeñas pautas que te ayudarán a evitar el exceso de gasto

  1.   Toma consciencia de tu cuerpo. Párate, respira y observa. ¿Tienes amplitud en la respiración? ¿Estás tranquilo, inquieto, alterado? Plantéate por qué
  2.  Aprende a conocer su lenguaje: dolor, insomnio, ardor, tensión… y busca su causa en lugar de tapar los síntomas con analgésicos, antiácidos, somníferos o relajantes.
  3.  Mirar tu postura: ¿Estás encorvado? ¿Recto? ¿Cabizbajo?
  4.   Párate delante del espejo y pregunta : ¿Cómo  estás? ¿Qué necesitas?
  5.   Observa tu energía, tu fuerza, tu resistencia ¿Ha menguado? ¿ Estás sin vitalidad?
  6.   Las señales, los avisos ¿cuándo aparecen? ¿En qué lugar? ¿Con qué personas? ¿Qué piensas en el momento en que aparecen?
  7.  Las señales, ¿se repiten con frecuencia? ¿Qué haces ante ellas?
  8.  Pregunta a personas allegadas a ti cómo te ven. Es fácil autoengañarse.
  9.  ¿Es el agradecimiento por tu cuerpo la actitud principal? ¿Te quejas mucho del cuerpo que tienes?
  10.  ¿Qué estás haciendo para cuidarlo?¿Prefieres seguir pagando intereses hasta que la deuda sea impagable?


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cervical siluetaLa frase “éste todo se lo echa a la espalda” contiene una información  que va más allá de las palabras. A veces nos somos consciente  del uso de nuestro lenguaje, ya que surge de forma espontánea e incluso sin pensar en lo que estamos diciendo.  La espalda es mucho más que un conjunto de huesos, músculos, ligamentos  o tejidos.  La columna vertebral, estructura que  sostiene al cuerpo,  que contiene y protege parte del sistema nervioso y que además es vital para el movimiento.  ¿Quién no ha percibido la sensación de pesadez sobre los hombros? ¿ O la sensación de tener como una especie de “puñalada en la espalda”, (expresión popular), entre las escápulas, a la altura de la zona dorsal?  ¿O un dolor de cabeza después  de un  disgusto?  ¿O mareos  después de un  estado de tensión?  Algunos presentan hasta sensación  de las “manos dormidas” o náuseas.

Un lenguaje que nuestro cuerpo nos transmite para indicarnos su estado y orientarnos hacia la búsqueda de soluciones. Y lo interesante es que ese cuerpo, es nuestro.  Somos nosotros. Es la expresión de nuestro estado, no solo físico, sino mental y emocional. Lo que los griegos ya decían “Mens sana in corpore”,  no era solamente una frase, sino el resultado de la observación de la conducta humana, de su adaptación al entorno y de los beneficios  del deporte y del equilibrio psicoemocional. La cita original tiene un sentido mucho más amplio: Se debe orar que se nos conceda una mente sana en un cuerpo sano. Su sentido es el de “orar para disponer de un espíritu equilibrado en un cuerpo equilibrado”, no es por tanto, el mismo sentido con el que hoy en día se utiliza. Dejemos por un momento este enfoque y regresemos a la columna vertebral.

La idea principal de este breve artículo es el de darnos cuenta de que  muchas de las dolencias de espalda, cuyo origen se le atribuye a causas mecánicas, articulares o discales, tiene también otras causas psíquicas o emocionales.  La zona cérvical , de forma específica, es diana de la “no aceptación” de situaciones, del rechazo a ver lo que está sucediendo, de ideas fijas o rígidas acerca de algo que estamos viviendo o te algo que está por llegar. Podemos buscar soluciones mecánicas, y con seguridad que serán beneficiosas, pero volverá de forma recurrente a manifestarse hasta que no  vayamos a la raíz, a la causa profunda que genera esos estados.

Todo nuestro cuerpo es una gran esponja que absorbe la forma en como gestionamos los conflictos,  las situaciones, el futuro o el pasado, la forma en como  manejamos lo que vivimos en el presente. Al escuchar el lenguaje corporal podemos tomar decisiones más efectivas. He aquí algunas preguntas que podemos hacernos: ¿Cuándo se manifiestan los síntomas? ¿En qué comento? ¿Qué conversaciones he tenido? ¿Qué estaba pensando? ¿Qué sucedió antes? ¿Qué estoy evitando? ¿Con quién estaba?  Entremos en un diálogo con nosotros mismos a partir de las señales que nuestro cuerpo emite. Y en este caso en especial, con la zona cervical.


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Treinta minutos  de actividad al día para estimular el cerebro

Se mejora la actividad motora, el rendimiento académico y la actitud hacia la escuela.

Vino a mi mcross_country_runner_800_10101ente una frase que de niño oí varias veces:  las asignaturas llamadas  María. Parece ser que su origen se deriva del evangelio. Las tres Marías ( madre  de Jesús, María de Betania y María Magdalena).  Eran asignaturas  truncales: religión, educación física y política. Asignaturas fáciles de aprobar o poco decisivas para el curso.

Parémonos por un momento en la Educación física, tenida como la música y otras asignaturas como poco valiosa para la vida (en mi niñez).

Hoy , gracias a las Neurociencias, sabemos que el ejercicio provoca la liberación de BDNF o “factor neurotrópico derivado del cerebro” que permite a las neuronas comunicarse entre ellas y crear redes neurales más estables ( Kinohita 1997). Permanecer sentado en una clase más de veinte minutos  produce una disminución   en el flujo del BDNF.  De ahí la importancia de realizar una formación dinámica y no estática a la que estamos acostumbrados. El recreo y la actividad física contribuyen a que los estudiantes puedan activar habilidades de aprendizaje más nítidas.

Correr, saltar, juegos aeróbicos, etc,  tiene un  impacto  definitivo en el lóbulo frontal de los niños. Siendo esta área cerebral la responsable de la concentración mental, la planificación  y toma de decisiones.  Un estudio mostró que los niños que practicaron  un ejercicio  aeróbico  vigoroso mejoraron  la memoria a corto plazo, la creatividad y el tiempo de reacción. Se sugieren treinta minutos  de actividad al día para estimular el cerebro. Se mejora la actividad motora, el rendimiento académico y la actitud hacia la escuela.

Recuerdo como aprendíamos matemáticas: ¡Cantando! ¿Y qué tal si hiciéramos una coreografía?  Aunque parezca descabellado,  esto produciría un aumento de actividad en ambos hemisferios cerebrales y en la conexión entre  ellos, el denominado Cuerpo Calloso. La circulación sanguínea aumentaría y daría como resultado una integración más rápida de los contenidos, una mayor energía y el aprendizaje sería más fuerte y cohesionado. Hagamos pues actividad física periódica y cada veinte o treinta minutos realizar dos o tres minutos de estiramientos  musculo tendinosos.  Estas investigaciones también son válidas para los mayores. Recuerda escoger la actividad física apropiada a la edad


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Trabajando bajo descargas eléctricas.

(Este artículo forma parte de los contenidos del libro Viva el Estrés!

 “Conserva la calma en las discusiones, porque el apasionamiento puede convertir el error   en falta y la verdad en descortesía”

Herbert

No podemos negar una realidad, no todo el mundo está contento con lo que hace, no siempre van las cosas como quisiéramos. El trabajo que pensábamos era el ideal no es tal. Los compañeros que nos rodean no son lo que nosotros pensábamos. Las promesas que nos hicieron no se llegaron a cumplir, cayeron en saco roto.

Las buenas intenciones de los directivos se quedaron en eso: buenas intenciones. Hay días en que nos levantamos con el pie izquierdo, no damos ni una. ¿Te ocurre esto?  Las tareas del día no salen como uno se las ha planificado. A pesar de querer  hacer las cosas lo mejor posible no nos salen bien. Es uno de esos días en que mejor no haber salido de casa. Son situaciones cotidianas, todos podemos tenemos un mal día. Y eso hay que asumirlo. ¿Qué ocurre cuando esos días van en aumento? Las baterías se van gastando, el descontento, el enfado, la impotencia y todo lo demás que ya conocemos muy bien empieza a hervir en nuestro interior. La adrenalina y la noradrenalina, el cortisol y todas las sustancias que intervienen en el proceso del  estrés pueden en estos momentos jugarnos una mala pasada. Podemos perder el control y como cita  Herbert Spencer (naturalista, filósofo, psicólogo, antropólogo y sociólogo inglés ,1908):“Cuando estamos acalorados podemos no ser tan corteses ni educados”. Las chispas pueden saltar a la mínima insinuación, una mirada mal interpretada, una frase mal digerida o un mensaje corporal pueden encender un gran fuego. Fuego que puede prender en cualquier momento, cuando menos lo esperamos. Puede que sea reprimido, guardado, no expresado, pero que sin duda alguna saldrá, en forma verbal, física o psíquica.

Personalmente creo que las cosas no vienen de golpe, no aparecen de repente. El agua no pasa de estar helada a estar hirviendo, no es de día y de repente es de noche. Hay un proceso, se dan una serie de circunstancias que, unido a nuestro estado personal del momento, hacen que el agua vaya tomado temperatura. Es nuestra responsabilidad estar al tanto del humo, señal inequívoca de que algo se está quemando, por pequeño que éste sea, y que el momento de apagarlo con facilidad es en sus comienzos. Ignorarlo o no querer verlo puede acarrearnos serios problemas. De poco sirve el “déjalo pasar” o “el tiempo lo cura todo”, cuando en nuestro interior seguimos albergando pensamientos negativos acerca de uno mismo, de otras personas o de cosas que tengan que ver con el trabajo o con otras áreas de la vida.

-¡Pues que se apañe!, él lo empezó. Que lo solucione solo. No pienso decirle nada!-.

Puede que esa frase está adornada con una semilla de rabia y de enfrentamiento con otra persona. No aclarar la situación puede empeorar considerablemente una relación personal y labora, que, como es lógico, va a menguar en la  calidad , eficacia y en la productividad.

Veamos algunos de los factores que influyen en ese aumento de temperatura:

– Exceso de responsabilidad.

– Épocas de mucho trabajo alternado con otras con menos trabajo.

– Estar presionados por parte de los superiores

– Fracaso profesional o un ascenso rápido e inesperado

– Un éxito importante

– Mala situación laboral

– Relaciones laborales incómodas

– Tensiones entre empleados y jefes

– La inseguridad en cuanto a las responsabilidades

– Obligación de tener que adaptarse a las nuevas tecnologías.

– Necesidad de competir con otros

– Cambios de horario y lugar en poco tiempo

– Salarios insuficientes en relación al trabajo

– Demasiadas correcciones y amonestaciones

– Inestabilidad del trabajo

– Problemas de transporte.

– Falta de luz natural en el lugar de trabajo

– Colores o decoración agresiva. Poca funcionalidad de  los muebles

Como podemos ver son muchos los factores existentes. Cuando no podemos más, cuando hemos pasado nuestra capacidad de adaptación empezamos a manifestar trastornos de ansiedad y estrés. Es importante pues identificar el problema y en lo posible solucionarlo. Y uno de las pasos a dar es usar nuestra inteligencia emocional. Hasta hace unos años la selección de personal para acceder a una empresa se basaba en conocimientos y aptitudes para el trabajo.

Lo importante era tener un buen Currículum Vitae. Actualmente esto está cambiando. Las empresas quieren personas capaces de gestionar sus emociones, con habilidades sociales, con buenas actitudes. Porque muy buenas aptitudes puede ser anuladas por una mala actitud.


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La aplicación de ciertas pautas, conductas y hábitos nos ayudará a no gastar energía y utilizarla cuando sea necesario. A alcanzar un estado óptimo de salud. Elige algunas de las sugerencias expuestas en la siguiente lista e intégralas en tu vida. Y poco a poco ve integrando otras.

Mis pawinner_bronze_medal_800_8190utas de Higiene física y mental

  1. Hacer una lista de aquellas situaciones que me estresan.
  2. Observar sobre cuáles puedo influir. Pensar si tiene alguna finalidad o utilidad alterarse por ellas o dedicarles tiempo.
  3. Evitar tener que complacer a todo el mundo.
  4. Practicar alguna técnica de relajación y distensión. Aunque sólo sean 10 minutos. Mejor varias veces al día.
  5. Interrumpir (si fuera posible y necesario) una reunión, o una conversación telefónica. Es preferible parar a un combate inútil.
  6. Aprender a ver el lado positivo y constructivo de las cosas.
  7. Evitar los cambios bruscos de ritmo (mucho trabajo, poco trabajo)
  8. Aceptarme, carácter y cuerpo.
  9. Programar las actividades y aprender a administrar el tiempo. Dejando margen para los imprevistos.
  10. Practicar de forma regular una actividad física.
  11. Tener una afición: lectura, trabajos manuales, música. etc.
  12. Preparar los cambios profesionales, familiares, afectivos.
  13. Caminar una hora diaria o por lo menos utilizar poco el coche
  14. Fomentar las buenas relaciones laborales.
  15. Crear un ambiente confortable en mi hogar.
  16. Buscar periódicamente unos días de aislamiento.
  17. Aprender a decir no sin sentirme culpable.
  18. Cuidar el tipo de conversación, lectura y música.
  19. Evitar las conversaciones acaloradas e infructuosas.
  20. Comer menos y más frecuentemente. Las comidas abundantes y copiosas, consumen mucha energía corporal.
  21. Evitar el exceso de azúcares. Sustituye las harinas blancas por harinas integrales. Evitar en lo posible las alimentos refinados.
  22. Disminuir las grasas y evitar el exceso de frituras.
  23. Consumir periódicamente suplementos nutricionales que contengan especialmente : Vit. B, Vit. C (se consume tres veces más en estados de estrés intenso) Vit E, Magnesio y Fósforo.
  24. Hacer un baño de inmersión periódicamente con treinta gotas de esencia de romero y treinta de lavanda, disminuye el dolor y relaja. (Contraindicado en cardiopatías y problemas circulatorios)
  25. Dormir lo suficiente. Sueño reparador.
  26. Recibir un tratamiento manual periódicamente para desbloquear y quitar tensiones musculo-articulares.
  27. Hacer uso de terapias naturales, acupuntura, homeopatía, etc.
  28. Hacer un test de ansiedad y estrés.
  29. Buscar un coach si fuera necesario.
  30. Atender y cuidar mis relaciones sociales. Adquirir compromiso social
  31. Alimentar y fortalecer mi fe, mis creencias potenciadoras y mis valores.
  32. Practicar técnicas de relajación y de Mindfulness.
  33. Leer otros libros sobre el estrés y aprender diferentes métodos.
  34. Aplicar diariamente técnicas de la sofrología.
  35. Desarrollar la empatía y las habilidades comunicativas.
  36. Tomar minivacaciones cada tres meses (tres a cuatro días).
  37. Tomar vacaciones en familia y/o con amigos.
  38. Evitar el trabajo intenso más de tres días seguidos.
  39. Tener tiempo personal para mi.
  40. Cultivar el humor.
  41. Compartir sentimientos.


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Curiosidades del cerebro

Usa lo que tienes en tu “azotea”Cerebro triuno2

El cerebro, su anatomía y su  funcionamiento es una maravilla. No deja y sorprenderme como algo tan pequeño sea capaz de almacenar tanta información, ejecutar tantas funciones,  interconectarse entre sus componentes, adaptarse a las necesidades, a los cambios o funcionar  de otro modo modificando las rutas que conectan neuronas (neuroplasticidad) y además dándonos la oportunidad de seguir educándole a través del aprendizaje. Sin olvidar que además de aprender también tenemos que “desaprender”

Permíteme aumentar tu consciencia en cuanto a lo que tienes dentro de ese cráneo. Solo algunos detalles

En solo 1400 gramos de material albergamos entre 10.000 millones a 100.000 millones  de neuronas (tantas como el número de estrellas de nuestra galaxia) Cada una de ellas establece entre 5.000 y 50.000 conexiones con otras neuronas,

  • La Corteza Cerebral al extenderla ocupa entre 1.800 y 2.300 centímetros cuadrados.
  • Cuando tu cerebro manda una orden a cualquier parte de organismo puede llegar a alcanzar una velocidad de 360 kilómetros por hora. Un mensaje de los pies a la cabeza tarda en llegar 2 décimas de segundo.
  • En el cerebro hay unos 160.000 km de vasos sanguíneos. Eso equivale a más de cuatro vueltas alrededor de la Tierra
  • Carl Sagan, astrónomo, astrofísico y divulgador científico estadounidense afirmó que la capacidad de almacenar información en el cerebro equivaldría a 20 millones de volúmenes, a la mejor biblioteca del mundo, información equivalente a la de 10 billones de páginas de enciclopedia

Si tenemos todo este entre esa “caja de huesos” ubicado sobre los hombros, ¿Qué estamos haciendo? ¿Acaso no habría que sacarle más provecho a esta maravilla?


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Adolescencia: Pautas de ayuda.

 Reglas de Oro para padres.jovenes

  1.  No le sermonees. Esta es la regla de oro de comunicación con un adolescente, y la más transgredida. No le eches la charla  en el momento de enfado. Madúralo y busca un momento mejor para sacarle la conversación. Siempre al hilo de algo que parezca no tener nada que ver, como una película, un documental, una noticia…
  2. Escúchale atentamente sin interrumpirle todo el rato. Él tiene sus razones y si le escuchas se verá obligado  a hacerlo cuando seas tu quien hable.
  3.  Cuando digas no a una petición suya, arguméntalo y, después, déjale la puerta abierta; “Y por esto, espero que no lo hagas”.Deja la pelota en su tejado, porque, aunque parezca que no, tu opinión sigue siendo un referente para él.
  4. Empatiza con él, ya que el secreto radica en estar informado de lo que le está pasando y del momento que vive. Nunca intentes sacarle información con apelaciones como : “Yo , cuando tenía tu edad…”; ni preguntas cerradas, como : “ ¿Con quién has estado?¿dónde?”. Surte más efecto hablar con él de cosas generales y sacarle poco a poco la información.
  5. Reforzarle siempre funciona. Este método básico de educación es, si cabe, más necesario en esta etapa. Todos los adolescentes tienen algo rescatable. Dile lo bien que se le dan los amigos, lo que estudia, lo guapo que está en momentos determinados…Que vuestra relación sea buena depende de que haya momentos para todo. Incluso dile que le quieres, aunque parezca no gustarle


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El miedo que nos limita

custom_hand_punch_14136 (2)¿Ha tenido alguna vez el siguiente sueño? : Estar corriendo  mirando hacia atrás, alguien te persigue, te intentan coger. Tú no puedes escapar. Corres, parece que las piernas se mueven, pero no avanzas, como si  patinases sobre el suelo. El que está detrás de ti, parece alcanzarte. Pero… nunca te coges, pero tampoco tú avanzas. No puedes escaparte. Te quedas bloqueado.

El miedo, un sentimiento, una emoción, características de todos los seres vivos. Tener miedo es bueno, es necesario. De no ser así haríamos auténticas locuras. Pero no es bueno cuando el miedo te tiene a ti.

El miedo puede ser un gran ladrón, robarte la salud, la tranquilidad, la calma, el aplomo, la paz.

Son varias las culturas y  medicinas (china, griega, india) que asocian el miedo  a diferentes órganos: riñón  y vejiga, especialmente.

En la práctica se ve. ¿Ha oído la frase: tanto miedo pase que me mojé los pantalones? Podemos verlo también en un perro que recibe un susto: No controla el esfínter y se orina encima.

El miedo constante perjudica nuestra salud a muchos niveles, física, psíquica y emocional. Puede boicotear nuestro el futuro, limitarnos a la hora de hacer algo, frenar todo el potencial que tenemos como seres humanos. El miedo puede conducirnos al abandono, a no hacer nada. Repasemos  por un momento lo que en otras ocasiones hemos visto referente a esos ladrones que entran por nuestras ventanas y nos roban ese bien preciado llamado salud. La impaciencia, las prisas, la comodidad, y ahora el miedo. Son ventanas de nuestra vida, ventanas que dejamos abiertas. Aprendamos a conocer aquellas actitudes, comportamientos que perjudican nuestra salud  y nuestra calidad de vida. Podemos modificarlas y prevenir así enfermedades.

Sigamos con el miedo.

Veamos algunas situaciones de la vida diaria: El miedo al que dirán, el miedo al ridículo, el miedo al fracaso, el miedo al futuro, el miedo a que se descubra el pasado, el miedo a ser heridos, el miedo a lo desconocido, el miedo a hablar en público, etc. ¿ Quién no ha tenido alguna vez uno de estos miedos? Lo que me afecta no es el miedo que yo tenga sino el miedo que me tiene a mí. Me controla, me limita.

¿Recuerda la última experiencia que tuvo con el miedo? Taquicardia, respiración agitada, sudoración en las manos,  tensión en las piernas o en el cuello, mirada desorbitada, rojez en la cara, etc… ¿Le suena algunos de estos síntomas?

Según la frecuencia y la intensidad del miedo  – igual como ocurre con todos los factores desencadenante de estrés -,  nos va a afectar a nuestra salud  y a nuestras relaciones humanas.

Algunas personas viven en un estado continuo de miedo. El miedo nos limita, contrae la musculatura, afecta al aparato urinario, afecta a la digestión. Nos hace desconfiados, nos produce dolores articulares. La persona temerosa tiende a huir siempre. No enfrenta las situaciones. Busca la manera más fácil – aunque no siempre es la más inteligente- para salir de  los conflictos y problemas cotidianos. Sencillamente, los niega, los reprime, los evade. Con actitudes así se convierten en niños o adolescentes que nunca  llegan a crecer. Enfrentarse al miedo les da miedo.

Recuerde la figura del sueño, al inicio de este artículo. Tenemos miedo a aquellas cosas que creemos que pueden suceder, pero, la mayoría de veces no suceden. Mientras tanto hemos perdido en ese proceso el tren de la vida, del disfrute de los detalles. Hemos perdido la ilusión y la esperanza. El miedo es  otra de las  ventanas abiertas a la enfermedad.

No olvide que: “El miedo es un cobarde, cuando te enfrentas a él huye”

Antonio Gutiérrez


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Ejercicios para reforzar la musculatura  de la función sexual

relacion pareja2Algunas mujeres experimentan dispareunemia (dolor en las relaciones sexuales)  en su vida sexual. Sin la menor importancia, pero de persistir o intensificarse es causa de preocupación. Este síntoma puede ocurrir al introducir el pene el varón o bien durante el coito o después de éste. Las causas pueden ser muy variadas, desde trastornos pélvicos, disminución de la lubricación vaginal, efectos de fármacos y factores psicológicos (  sentimiento de culpa hacia  el acto sexual, temor al embarazo,  ansiedad) entre otros. Por lo que sería conveniente acudir a su especialista en caso de padecer  este trastorno

 Ejercicios de Fisioterapia para la dispareunemia

A continuación  detallo algunos ejercicios isométricos, los llamados ejercicio de Kegel, que fortalecen ese músculo y permiten tener control voluntario sobre él.

  • Empiece por sentarse en el excusado con las piernas abiertas. Después sin  mover las piernas inicie  e interrumpa el flujo de orina. El músculo pubococígeo  es el que al contraerse regula el flujo de orina.
  • Una vez identificado el músculo en cuestión sométalo a ejercicios con regularidad. Al igual que la mayor parte de los ejercicios isométricos los de Kegel se pueden practicar en cualquier momento; sentada al escritorio, acostada, cuando se encuentran en una fila de espera y especialmente al orinar.
  • Al practicar estos ejercicios, no olvide respirar en forma natural, sin retener el aliento.
  •  Ahora, contraiga periódicamente el músculo citado como lo hizo para interrumpir el flujo urinario, cuente lentamente hasta tres y relájelo.
  • Acto seguido, contraiga y relaje el músculo tan rápidamente como le sea posible, sin usar los músculos abdominales o glúteos.
  • Por último, contraiga lentamente el área vaginal entera. Después puje, usando los músculos abdominales y el pubococígeo. Durante la primera semana repita cada ejercicio diez veces (en cada sesión), realizando cinco sesiones diarias. En cada semana subsecuente agregue cinco repeticiones de  cada ejercicio (aumentando a quince, veinte y así sucesivamente) Continúe realizando cinco sesiones diarias. Advertirá mejoría después de una a dos semanas de práctica.