Blog de Antonio Gutiérrez

La vida es movimiento, el movimiento es vida


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Agradecimiento

Agradecimiento por la confianza, fidelidad y compromiso con la salud

Ten presente hacia donde vas sin olvidar de donde vienes. Una frase que tengo siempre en mente. Palabraaniversarios que me ayudan a avanzar sin olvidar el lugar de donde vengo. Evocar los inicios me genera una actitud de agradecimiento. Agradecimiento hacia aquellos que fueron claves en mi desarrollo, agradecimiento por los tiempos vividos y agradecimiento por lo aprendido en los momentos difíciles.

Mis primeras pisadas en el camino hacia el Hospital de San Juan de Dios en Palma de Mallorca fueron hechas en agosto de 1977. Este próximo año,  2017 se cumplirán  cuarenta años. ¡Cómo transcurre el tiempo!

Cuarenta años desde que empecé a aprender el arte y la ciencia de los cuidados de personas que necesitaban atención sanitaria. 1982 fue el comienzo de mi actividad como fisioterapeuta en mi propia clínica, al mismo tiempo que la ejercía en el hospital, cuna de mi vocación y aprendizaje. Un nombre resuena en mi corazón, una persona cuyo testimonio fue y sigue siendo faro para mis acciones, ejemplo de actitudes y servicio: José María Muñoz-Alcón  hermano de la orden de San Juan de Dios, en aquel momento prior en la comunidad de Mallorca.

Gran parte de quien soy y de lo que hago se lo debo a él, quien me abrió las puertas, amplió mi visión, reforzó mi vocación y me brindó la oportunidad para construir las primeras columnas para mi el desarrollo de mi profesión.

Agradecimiento también a todas aquellas personas que confiaron en mis manos como instrumento de salud y en mi persona para acompañarles en sus procesos de recuperación.

He tenido el privilegio de poder tratar a tres generaciones. Aquellos que acudieron a consulta con treinta y cinco años, hoy ya son abuelos. Sus hijos y sus nietos, siguen los hábitos saludables  aprendidos en las consultas. Me genera gran satisfacción.

Mi agradecimiento a las miles de personas que han acudido a las aulas de salud y a los talleres, con hambre de aprendizaje, en búsqueda de herramientas  que pudieran ayudarles a mejorar su calidad de vida.

Cuarenta años dedicados a la salud, formación y educación. El campo mi primera escuela. La vida, el campo de entrenamiento. Los frutos, la salud de mis pacientes. Gracias por vuestra confianza,  fidelidad y compromiso.

 


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La llegada del buen tiempo  influye en nuestro organismo modificando las betaendorfinas

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Para liberar se precisa consumo de energía. La primavera también.

El buen tiempo parece haber llegado. Las temperaturas se elevan y el sol empieza a mostrar su poderío. El cambio está ahí. Pero no solamente se producen transformaciones en la naturaleza sino también en nuestro cuerpo. Nuestro organismo no ignora las modificaciones  que se producen en   nuestro medio ambiente. Es influenciado por los cambios climatológicos: frío-calor, humedad-sequedad, etc…

 ¿Qué es  síntomas produce los cambios en esta época del año y cuál es su mecanismo?

Profundo cansancio, agotamiento, decaimiento y falta de energía para la actividad habitual son signos característicos de la astenia primaveral. Según las investigaciones una de cada diez personas sufre en mayor o menor medida de astenia primaveral. En esta época  el  año (abril, mayo, junio) se produce una disminución de las betaendorfinas en el plasma. Son unas sustancias que regulan el  sistema bienestar-malestar y que al alterarse  nos pueden producir las sensaciones descritas. Podríamos clasificar la astenia primaveral en dos tipos: de origen físico y de origen nervioso. La astenia física se mostraría  como cansancio y debilidad corporal y la de origen nervioso aparecería un especial cansancio a la  hora de hacer una actividad mental. Frecuentemente aparecen juntas, teniendo en cuenta que una puede conducir a la otra. Otros síntomas asociados a la astenia primaveral: tristeza inexplicable, irritabilidad, falta de apetito, cierta pérdida de memoria, tensión arterial baja, tono vital bajo, ausencia de interés sexual, dolor de cabeza y malestar general, debilidad muscular para hacer cualquier esfuerzo, cansancio.

  • Pautas que van a ayudar a prevenir o mejorar los síntomas.

Tomar complementos nutricionales. Jalea real por sus efectos estimulantes y tonificantes. Polen por sus propiedades  energéticas y vigoriantes. Levadura de cerveza por ser rica en vitaminas del grupo B,  también llamadas vitaminas del ánimo. Oligoelementos como el cobre,  hierro y manganeso. Plantas medicinales tales como el guaraná, ginseng, eleuterococo, jengibre.

Dormir  el tiempo necesario, practicar técnicas de relajación, hacer ejercicio moderado.


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Mi cuerpo no deja de sorprenderme. Su especial lenguaje, me recuerda la necesidad de cuidarlo. ¡ Y es que solo tengo uno!  Esta verdad, tan sencilla es muy  profunda. A veces nos comportamos como si tuviéramos crédito ilimitado. Y es que el l cuerpo, al igual que un banco, como uses más de lo que tienes, te va a reclamar ese dinero más los intereses, que por cierto no son insignificantes. Por eso nuestro cuerpo es sabio. El cuerpo tiende a la vida, lucha por la vida y por ello nos avisa.

Cuando la pequeña luz  de nuestros coche nos avisa de que falta aceite, tardamos poco (otros no hacen ni caso) en echar ese viscoso líquido en el lugar que corresponde.  Sin embargo en nuestro cuerpo se encienden continuamente luces que que nos avisan: dolor de cabeza, estreñimiento, digestiones pesadas, ardor, contracturas musculares, malhumor, insomnio…..  ¿Les hacemos caso?

He aquí algunas pequeñas pautas que te ayudarán a evitar el exceso de gasto

  1.   Toma consciencia de tu cuerpo. Párate, respira y observa. ¿Tienes amplitud en la respiración? ¿Estás tranquilo, inquieto, alterado? Plantéate por qué
  2.  Aprende a conocer su lenguaje: dolor, insomnio, ardor, tensión… y busca su causa en lugar de tapar los síntomas con analgésicos, antiácidos, somníferos o relajantes.
  3.  Mirar tu postura: ¿Estás encorvado? ¿Recto? ¿Cabizbajo?
  4.   Párate delante del espejo y pregunta : ¿Cómo  estás? ¿Qué necesitas?
  5.   Observa tu energía, tu fuerza, tu resistencia ¿Ha menguado? ¿ Estás sin vitalidad?
  6.   Las señales, los avisos ¿cuándo aparecen? ¿En qué lugar? ¿Con qué personas? ¿Qué piensas en el momento en que aparecen?
  7.  Las señales, ¿se repiten con frecuencia? ¿Qué haces ante ellas?
  8.  Pregunta a personas allegadas a ti cómo te ven. Es fácil autoengañarse.
  9.  ¿Es el agradecimiento por tu cuerpo la actitud principal? ¿Te quejas mucho del cuerpo que tienes?
  10.  ¿Qué estás haciendo para cuidarlo?¿Prefieres seguir pagando intereses hasta que la deuda sea impagable?


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Es más fácil ver lastop_sign_800_8111s opciones y soluciones en la vida de los demás que en uno mismo ¿Te ocurre eso? Y uno de los motivos es que la propia carga emocional de la situación dificulta la visión.

Cuando somos parte hay que ponerse aparte”. Porque “dentro” nuestra mirada es subjetiva y estamos intoxicados de información e incluso deformados por el exceso de ella.

Te invito a un ejercicio. Quiero suponer que tienes permiso de conducir. Estás en tu coche viajando hacia la dirección de la calle Tensión, Planta Tercer Conflicto, Despacho SO (Sin opción). Estás enojado. La injusticia de un compañero iracundo te ha tocado el orgullo porque cada uno va a lo suyo.

Tu cara enrojecida, tu mente aturdida. La tensión muscular en aumento, tu circulación sanguínea en detrimento. Pensando en lo que le vas a decir y lo que tienes que oír. Estás a punto de llegar al despacho, faltan cien metros.

A los lejos, a unos cincuenta metros, observas un policía que te indica que aminores la marcha ¿Qué haces? Aminoras, es la autoridad quien te lo dice.Hay obras en la carretera. El tráfico se enlentece. Ya solo faltan veinte metros. De nuevo otro policía con una señal de tráfico: Stop.

Te paras. Te faltan 10 metros para llegar a tu destino. Desde el lugar en el que estás parado puedes ver el despacho al que vas. Detrás del cristal, la cara tensa de tu jefe, de tu compañero. El policía se acerca con la señal de Stop en la mano, le observas, le miras extrañado. Pero… ¡si tiene mi misma cara! ¡Soy yo! ¡Stop, parar, detente! El Stop es una herramienta sencilla que nos ayuda a detener el impulso inconsciente y pasar a ser consciente.

Ante situaciones estresantes aplica peerreoa, ¿peerreoa?Parece una palabra extraña de algún poblado de Tahiti. Te lo aclaro ahora. Eso sería como se pronuncia, y se escribe PROA: Párate – Retrocede – Organiza – Actúa.

  • Párate. Stop. Para el proceso de pensamiento que te está llevando a un estado de mayor tensión y no te permite tener otra visión, ni aporta opciones.
  • Retrocede. Pon distancia, sepárate de la situación. Da unos pasos físicos hacia atrás y observa la situación desde la distancia. A veces necesitará ser más “distante” (espacio, horas o días). Toma aire profundo, céntrate en cómo se dilata el vientre cuando el aire entra. Date permiso de disfrutar del aire que te aporta oxígeno.
  • Piensa ¿Cómo me siento? ¿Qué me está moviendo a esta actitud? ¿Qué espero conseguir en este estado? ¿Qué otras opciones tengo? ¿Qué he aprendido para gestionar esto? Si tienes un EP (espacio para pensar), ve a él. Sino créalo en tu cerebro. Este espacio de tiempo nos ayuda a tomar consciencia de lo que vamos a hacer y actuar en consecuencia.
  • Organiza. Los pensamientos van y vienen, autopistas de viento, olas en movimiento. Cuando eso ocurra, di Stop. Párate, organiza tus pensamientos, por orden.
  • Actúa. Has tomado consciencia. Ibas a reaccionar, te paraste. Ahora desde el consciente decides hacer (o no hacer). Aunque te equivocases en la decisión siempre podrás sacar algo de ello (aprendizaje).

Quizás ibas a dar pasos desde el miedo , gobernado por , digámosle, el cerebro de la supervivencia, el más primitivo, el más básico (sistema R) , agitado por el sistema límbico y bajo la ordenes de los ejes que parten del hipotálamo y que activan neurotransmisores y hormonas, estabas corriendo hacia el despacho de la Tensión con mayor tensión. El resultado habría sido de alto voltaje. Ahora, haciendo uso de tu capacidad de razonar, de pensar, has cambiado tu procesamiento mental, el cual te permite tomar otras decisiones, ver otras opciones y decidir. Ya no eres esclavo del miedo o de otra emoción que te conducía en una dirección , posiblemente, errónea (o no).

Todo este dicho lo podemos resumir en un dicho: Cuenta hasta diez (o hasta cien) antes de hacer una insensatez. A esta habilidad de gestionar las emociones le llamamos inteligencia emocional.

Para este ejercicio “ Stop” me he inspirado en un libro que te sugiero leas.El juego interior del Estrés (W.Timothy Gallwey) Ed.Sirio.Extraída a su vez de Mindfulness . STOP (S→ STOP= Paremos,T → Takee a breath= Respiremos, O→ Observe = Observemos,P→ Proceed= Prosigamos.


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Adolescencia: Pautas de ayuda.

 Reglas de Oro para padres.jovenes

  1.  No le sermonees. Esta es la regla de oro de comunicación con un adolescente, y la más transgredida. No le eches la charla  en el momento de enfado. Madúralo y busca un momento mejor para sacarle la conversación. Siempre al hilo de algo que parezca no tener nada que ver, como una película, un documental, una noticia…
  2. Escúchale atentamente sin interrumpirle todo el rato. Él tiene sus razones y si le escuchas se verá obligado  a hacerlo cuando seas tu quien hable.
  3.  Cuando digas no a una petición suya, arguméntalo y, después, déjale la puerta abierta; “Y por esto, espero que no lo hagas”.Deja la pelota en su tejado, porque, aunque parezca que no, tu opinión sigue siendo un referente para él.
  4. Empatiza con él, ya que el secreto radica en estar informado de lo que le está pasando y del momento que vive. Nunca intentes sacarle información con apelaciones como : “Yo , cuando tenía tu edad…”; ni preguntas cerradas, como : “ ¿Con quién has estado?¿dónde?”. Surte más efecto hablar con él de cosas generales y sacarle poco a poco la información.
  5. Reforzarle siempre funciona. Este método básico de educación es, si cabe, más necesario en esta etapa. Todos los adolescentes tienen algo rescatable. Dile lo bien que se le dan los amigos, lo que estudia, lo guapo que está en momentos determinados…Que vuestra relación sea buena depende de que haya momentos para todo. Incluso dile que le quieres, aunque parezca no gustarle


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Menos enfados, + salud. Capítulos III

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Los distintos colores de la ira

Enojo, amargura, enfados.

La rabia, la cólera, el furor, la irritación o el enfado, son diferentes tonalidades de la ira. Cólera y rabia son sinónimos de ira, cuando hablamos de “furor” hacemos referencia a una ira acentuada, cuando utilizamos “enfado o irritación” hacemos referencia a una ira atenuada.

No está de más aclarar que como otro término cualquiera, estas palabras puesta en boca de cada persona tienen una connotación diferente, están sujetas a contextos lingüísticos así como a la forma de comunicación de cada persona y de las costumbres de quien las utiliza.

No obstante, lo que a nosotros nos interesa no es tanto la connotación sino la actitud con que se dice, la intensidad con que se vive y la frecuencia con que se utiliza.

Estos tres puntos: actitud, intensidad y frecuencia son los que tenemos que contemplar para conocer nuestro estado. Ampliaremos esto en el apartado de los mecanismos y consecuencias de la ira.

Las siguientes expresiones nos ayudarán a entender a ciertos estados:

– «Estoy que exploto de ira. Le sale humo por las orejas. Está bajo la presión de la ira. No te acalores. Rebosa ira. Hierve de ira. Calma la ira. No te sulfures. Ha perdido la calma. Lanzó una mirada airada. Está rojo de ira. Ha perdido los nervios. Estoy hasta el gorro. Me he levantado con el pie izquierdo. Tengo los nervios a flor de piel. Grita como un loco. He perdido la cabeza. Se le subió la sangre a la cabeza. Tienes la sangre envenenada. Tengo el estómago revuelto»

  Explosiones incontroladas,volcanes en actividad.

La expresión airada que podamos tener también depende de la cantidad de información dañina que hayamos metido en nuestro cerebro. Muchas veces nos “calentamos el coco solos”. Alimentamos lo que nos han hecho o dicho de tal manera que el nivel de ira va subiendo, y no porque hayan ocurrido cosas sino por lo que nosotros pensamos que pudiera ocurrir.

El volcán activo (no en erupción) empieza a movilizarse y un pequeño movimiento de la tierra sacude su interior y comienza la erupción. Vomitamos todo tipo de palabras y después soltamos el: ¨lo siento, yo no quería¨. Hay demasiados volcanes en activo, confío en que no les dé a todos por expulsar su lava al mismo tiempo.

La lengua es utilizada muchas veces sin control, de forma compulsiva. A unos les da por comer, a otros por jugar a las máquinas, a otros por trabajar demasiado, a otros por el sexo, a otros por hablar  de forma compulsiva. Pareciera como si hubieran puesto la directa al motor de la lengua. Expresamos lo que sentimos, lo que hay dentro, aunque muchas veces no somos conscientes de ello.

Los ceniceros son fieles testigos de las actitudes iracundas. Suelo fijarme en la forma en que son apagados los cigarrillos. Se nota quien estaba enfadado.

– Pobre cigarro, ha sido usado como sustituto, aplastado como un acordeón –le dije a un compañero señalando hacia un cenicero en la mesa de un bar. Nos reímos un rato a costa de ello.

Observe a su alrededor: Salidas bruscas del aparcamiento, gestos despectivos, posturas super rígidas (parece que se les olvidó quitar la percha cuando se colocaron la chaqueta), conductores que hablan solos, música a toda pastilla, insultos en los semáforos, impaciencia en las colas (y no se le ocurra ponerse delante sin querer), prisas, niños arrastrados por sus padres, caras crispadas… todo un espectáculo. Y eso que vivimos en la sociedad del bienestar.

 

 


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Capitulo II del Libro Menos Enfados, + Salud

Los Proverbios: fuente de inspiración para una vida equilibrada. Un capítulo para cada día del mes.

discusión airadaAcudamos a la sabiduría del libro bíblico de Proverbios y a algunos ejemplos vivenciales más para entender la ira en su sentido más amplio y profundo. Descubriremos que no es una forma de comportamiento propio de la sociedad moderna sino que el hombre, desde tiempos ancestrales, gobernado por sus emociones o por su egoísmo (y no por la razón), ha perdido el control de sus actos y se ha dejado llevar por conductas primitivas que le degradan como ser humano y que además, por desgracia, deja fuertes huellas de sufrimiento en los corazones de aquellos que tuvieron la mala suerte de ser blanco de esas malas acciones.

Parémonos en varias citas y tomemos conciencia de la importancia de descargar nuestras tensiones de forma inadecuada.

Estos versículos dan una clara muestra de lo que la ira puede hacer y a su vez también dan soluciones para prevenir las consecuencias. En algunos aparece la palabra ira y en otros hace referencia a uno de los instrumentos de expresión de la misma lengua.

“Mejor es el que tarda en airarse que el fuerte; y el que se enseñorea de su espíritu, que el que toma una ciudad”

¨Tengo a todos mis empleados acongojados, les hago andar bien recto, como un palo, no les deja pasar ni una. A la mínima que se alborotan los pongo en vereda¨,  me decía un paciente haciendo alarde del control que ejercía sobre la gente. Sin embargo, él estaba siendo dominado por un elemento de 15º: el alcohol era su dueño absoluto. Su voluntad para el trabajo, para el control sobre otros era fuerte, sin embargo en su intimidad, cuando nadie le veía, no podía ejercer ese mismo control sobre él. Su vida era una continua amargura.

Este proverbio da más importancia al interior que al exterior, a lo que somos en esencia y no a lo que somos delante de los demás.

Utilizamos muchas veces la ira para controlar a otros, para conquistar, para triunfar, pero seguramente un día u otro aquello que obtuvimos a través de la ira, se derrumbará, habiendo sido nuestra aliada para conseguir ciertos objetivos, finalmente se volverá en contra nuestra, tomará el control y anulará nuestra voluntad. No olvidemos que construir lleva tiempo, esfuerzo y dinero, pero destruir se puede hacer en un instante.

La ira del rey es mensajero de muerte, mas el hombre sabio la evitará. Proverbios 16:14

Íbamos camino a la costa de nuestra preciosa isla (Mallorca), nuestra intención era pasar un agradable día de verano. No teníamos ni la más remota idea de lo que íbamos a presenciar aquel día.

– ¡Antonio, Antonio! –gritó mi esposa– ¡Mira allí!

Giré mis ojos hacia el lugar que me indicaba y pude ver con horror cómo un hombre perseguía a otro con un hacha en la mano y le gritaba:

– Te voy a matar, ca…, que eres un ca… (no se refería a un “ca” que en mallorquín es perro, sino como el lector se puede imaginar hacia referencia al macho cabrío).

Varios coches pararon. Nosotros estábamos a unos cincuenta metros del conflicto. Algunos conductores bajaron para intentar evitar la pelea. Las esposas trataban de retener a sus maridos ante la posibilidad de que aquellos también salieran lastimados:

La tensión era cada vez mayor, hasta que el hombre que tenía el hacha logró alcanzar al otro que le decía:

– ¡¡No hagas eso hombre, que se va a arrepentir, por favor, contrólese!! Por unos segundos, con el hacha en alto, se detuvo. Parecía estar pensando. De repente:

– ¡Hijo de la gran…..(censura)! Te mato, es que te mato! –otra vez empezó la persecución. Menos mal que aquellos segundos le bastaron al amenazado para recuperarse, coger fuerzas y correr hasta distanciarse. Al final se libró de aquel hombre.

No fue agradable contemplar esa escena. Nos produjo un mal sabor de boca, menos mal que en el transcurso del día las preciosas voces de nuestras hijas, sus risas y sus bromas nos hicieron olvidar el mal momento.

Podemos tener títulos nobiliarios, estudios, tener un coeficiente intelectual altísimo, sin embargo ser dominados por la ira y convertirnos en “mensajeros de la muerte”. Alguno pensará: –¡Tampoco es para tanto, yo nunca maté a nadie, ni tampoco empuñé un arma!–. Permítame decirlo, amigo, amiga que todos tenemos algo que podemos convertir en un arma homicida, la lengua, la ¨sin hueso¨. Muchos de nuestros temores y complejos se iniciaron a partir de ciertos comentarios destructivos que salieron de la boca de personas iracundas que no tuvieron en cuenta ni lo que decían (o quizás sí) ni a quien se dirigían.

Posiblemente usted mismo/a haya sido víctima de algunas palabras hirientes. Palabras que afectaron a sus emociones y que si no lo ha superado, le están impidiendo ser una persona libre y poner en marcha todo su potencial .

Personas que durante años estuvieron, y algunas aún están, bloqueadas en sus emociones limitando sus relaciones personales, e incluso no pudiendo desarrollar su profesión con rendimiento. De modo que, por favor, cuidado con sus palabras, con sus enfados y con sus arranques de ira.

 Una última aplicación práctica sobre la ira.

Los hombres escarnecedores ponen la ciudad en llamas, mas los sabios apartarán la ira. Proverbios 29:8

Admiramos o envidiamos a los elocuentes, a los que triunfan, a los que reciben premios por sus logros, a los poderosos, etc.. y sin embargo este texto de más de tres mil años de antigüedad llama sabios a los que tuvieron la gran idea de poner a un lado la ira.

Pues ya ve, querido/a lector/a, si usted aparta la ira será considera “persona sabia”.

¿Ha observado como un pequeño fuego puede producir un gran incendio? ¿Ha vivido usted alguna experiencia de “dijo y direte” que al final no tenía nada que ver con lo que había ocurrido y sin embargo produjo fuertes fricciones entre los implicados?

Escarnecer es sinónimo de ofender, deshonrar, insultar, injuriar, agraviar, humillar, menospreciar, burlar. ¿Ha permitido usted alguna vez que su lengua suelte palabras que contengan alguno o varios de estos cuchillos afilados? Yo sí, a veces por ignorancia, otras por orgullo y otras porque me vi amenazado y le aseguró que ahora que sé lo que les puede ocurrir a las personas que me oyeron y lo que me puede ocurrir a mi en el área de la salud física, mental y emocional, tengo otra actitud. No puedo decir que ya lo haya conseguido, pero estoy caminando en ello.

 

Lea los siguientes versículos y reflexione:

         He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos

obedezcan, y dirigimos así su cuerpo. Mirad también las naves; aunque tan

grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy

pequeño timón por donde el que las gobierna quiere. Así también la lengua

es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí ¡cuán grande

bosque enciende un pequeño fuego! Santiago 3:3-5.