Blog de Antonio Gutiérrez

La vida es movimiento, el movimiento es vida


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El organismo dispone de mecanismos de autorregulación para no enfermar

 

Decir la”economia corporal observación es la madre de la formación” no sería muy descabellado. Si nos parásemos a conocer nuestro cuerpo, cómo responde ante situaciones que le crean algún conflicto, la forma en cómo se comporta en determinados momentos, nos daríamos cuenta de cuánta sabiduría y enseñanza hay en sus mecanismos. El organismo está constituido de tal forma para preservar la vida. Buscando sobrevivir, crecer, desarrollarse y multiplicarse. Y entre otras muchas cosas: economizar

El cuerpo sabe muy bien que no  puede mantener mucho tiempo “los números rojos” y que no debe abusar de “tarjetas de crédito” durante largos períodos. Y mucho menos hipotecarse, porque luego tendrá que pagar intereses.

El cuerpo, un fiel ejemplo. Millones de células con un mismo objetivo: vivir. Una maravillosa red de comunicación ( sistema nervioso, hormonal,etc…)pone en contacto todas las partes del cuerpo. Todo él reacciona ante una infección. Los poros , como si  se tratasen de la válvula de la olla a presión, se abren para evitar el exceso de calor:el sudor se manifiesta.

Cuando hemos comido algo que le cae mal también reacciona.  Algún producto que, en caso de llegar a la sangre, pueda resultar muy tóxico, es eliminado antes a través del vómito o de la diarrea.

Cuando las energías empiezan a fallar, cuando las fuerzas se debilitan, el cuerpo se pone en marcha para inducirnos al descanso o al sueño. Nuestra mente, a veces atrofiada por la falta de uso y , en muchas ocasiones, por la disminución o ausencia total del sentido común, recurrimos a la toma de estimulantes, tonificantes y otros tantos “antes”, para sacarle algo más de sí.

 

El dolor: otro aliado. Nos avisa cuando algo va mal. Nos informa acerca de nuestro estado. Es nuestro guardián. Y sin embargo, en lugar de hacerle caso, tapamos el síntoma o la señal (el dolor), recurriendo de forma indiscriminada y con poca inteligencia al uso de fármacos que, muchas veces, están lejos de solucionar el problema, aunque sí es cierto que nos van a ayudar momentáneamente. Muchas de sus manifestaciones –para algunos llamadas enfermedades-, en algunas ocasiones no son otra cosa que la respuesta  a tantas y tantas agresiones a las que sometemos a nuestro cuerpo durante años. No nos engañemos, un día u otro, los abusos se manifiestan. El organismo no se queda impasible ante las invasiones de productos tóxicos ( tabaco, alcohol, exceso de grasas, contaminantes, sedentarismo, vagancia, pensamientos negativos, envidias, rencores, iras,ec…). Aprender de él es aprender de la vida. ¿Qué nos puede enseñar de una maquinaria que ha sido diseñada con el más pequeño detalle para funcionar óptimamente,con una duración media de 73 ó 78 años? Todo: economía, organización, compañerismo, trabajo en equipo, coordinación,etc. Es un gran libro de “Petete”, lleno de sabiduría e información. Escucharle nos evitará grandes males. A buen entendedor pocas palabras bastan.