Blog de Antonio Gutiérrez

La vida es movimiento, el movimiento es vida


Deja un comentario >

Treinta minutos  de actividad al día para estimular el cerebro

Se mejora la actividad motora, el rendimiento académico y la actitud hacia la escuela.

Vino a mi mcross_country_runner_800_10101ente una frase que de niño oí varias veces:  las asignaturas llamadas  María. Parece ser que su origen se deriva del evangelio. Las tres Marías ( madre  de Jesús, María de Betania y María Magdalena).  Eran asignaturas  truncales: religión, educación física y política. Asignaturas fáciles de aprobar o poco decisivas para el curso.

Parémonos por un momento en la Educación física, tenida como la música y otras asignaturas como poco valiosa para la vida (en mi niñez).

Hoy , gracias a las Neurociencias, sabemos que el ejercicio provoca la liberación de BDNF o “factor neurotrópico derivado del cerebro” que permite a las neuronas comunicarse entre ellas y crear redes neurales más estables ( Kinohita 1997). Permanecer sentado en una clase más de veinte minutos  produce una disminución   en el flujo del BDNF.  De ahí la importancia de realizar una formación dinámica y no estática a la que estamos acostumbrados. El recreo y la actividad física contribuyen a que los estudiantes puedan activar habilidades de aprendizaje más nítidas.

Correr, saltar, juegos aeróbicos, etc,  tiene un  impacto  definitivo en el lóbulo frontal de los niños. Siendo esta área cerebral la responsable de la concentración mental, la planificación  y toma de decisiones.  Un estudio mostró que los niños que practicaron  un ejercicio  aeróbico  vigoroso mejoraron  la memoria a corto plazo, la creatividad y el tiempo de reacción. Se sugieren treinta minutos  de actividad al día para estimular el cerebro. Se mejora la actividad motora, el rendimiento académico y la actitud hacia la escuela.

Recuerdo como aprendíamos matemáticas: ¡Cantando! ¿Y qué tal si hiciéramos una coreografía?  Aunque parezca descabellado,  esto produciría un aumento de actividad en ambos hemisferios cerebrales y en la conexión entre  ellos, el denominado Cuerpo Calloso. La circulación sanguínea aumentaría y daría como resultado una integración más rápida de los contenidos, una mayor energía y el aprendizaje sería más fuerte y cohesionado. Hagamos pues actividad física periódica y cada veinte o treinta minutos realizar dos o tres minutos de estiramientos  musculo tendinosos.  Estas investigaciones también son válidas para los mayores. Recuerda escoger la actividad física apropiada a la edad


Deja un comentario >

Adolescencia: Pautas de ayuda.

 Reglas de Oro para padres.jovenes

  1.  No le sermonees. Esta es la regla de oro de comunicación con un adolescente, y la más transgredida. No le eches la charla  en el momento de enfado. Madúralo y busca un momento mejor para sacarle la conversación. Siempre al hilo de algo que parezca no tener nada que ver, como una película, un documental, una noticia…
  2. Escúchale atentamente sin interrumpirle todo el rato. Él tiene sus razones y si le escuchas se verá obligado  a hacerlo cuando seas tu quien hable.
  3.  Cuando digas no a una petición suya, arguméntalo y, después, déjale la puerta abierta; “Y por esto, espero que no lo hagas”.Deja la pelota en su tejado, porque, aunque parezca que no, tu opinión sigue siendo un referente para él.
  4. Empatiza con él, ya que el secreto radica en estar informado de lo que le está pasando y del momento que vive. Nunca intentes sacarle información con apelaciones como : “Yo , cuando tenía tu edad…”; ni preguntas cerradas, como : “ ¿Con quién has estado?¿dónde?”. Surte más efecto hablar con él de cosas generales y sacarle poco a poco la información.
  5. Reforzarle siempre funciona. Este método básico de educación es, si cabe, más necesario en esta etapa. Todos los adolescentes tienen algo rescatable. Dile lo bien que se le dan los amigos, lo que estudia, lo guapo que está en momentos determinados…Que vuestra relación sea buena depende de que haya momentos para todo. Incluso dile que le quieres, aunque parezca no gustarle


Deja un comentario >

“Charcos y agua estancada”

La vida sedentaria y la inmovilidad como causas de enfermedad

¿Cuántas campañas serán necesarias para prevenir la enfermedad?¿ Cuánto dinero habrá que invertir para mejorar la calidad de vida de nuestra sociedad? No tanto como el que  habrá que utilizar para curar o aliviar las múltiples enfermedades que podría haberse evitado con una buena inversión en educación para la salud. Cuando se trata  de invertir en inmuebles e incluso  en producción, nos animamos pensando en los beneficios que vamos a obtener, ya sea a corto o a largo plazo. Otra cosa es la salud. Grandes empresas invierten en conseguir ciertos productos que contribuyan a tratar ciertas enfermedades. Pero pocas son las que  buscan la manera de evitar su aparición ¿?

Desde este blog  qcharco1uisiera  invitar a los lectores a pequeñas reflexiones. Muchas de nuestras dolencias, disfunciones orgánicas y enfermedades han hecho su aparición de forma lenta. Podríamos decir gota a gota, sin olvidar que a veces aparece alguna tormenta  en nuestra vida de forma accidentada. Pero por lo general las cosas suceden por dejadez, por desconocimiento o por desmotivación (las tres “Des” de los fracasos). Vemos un ejemplo práctico en un charco o un lugar en donde el agua está estancada: lugar de gérmenes, lugar de humedades, agua no bebible. Y todo por estar parada. Comparemos esto con un cuerpo, sedentario, estancado, inmóvil o por lo menos con poca actividad.

Traigamos a nuestra memoria la cantidad de ancianos que enferman a partir de la disminución de la actividad. Aquellos que, por diferentes motivos (embolias, parálisis, o falta de alguien para atender), dejan de salir a dar su paseo postrándose en un sillón o cama. Son “caldos de cultivo” para la aparición de infecciones: catarros, neumonía, infecciones de vías urinarias, úlceras por estar encamados. Recordemos a aquellos adultos que sufren colesterol o ácido úrico, cálculos biliares o renales. Enfermedades que son causadas, además de otros motivos, por un enlentecimiento de la actividad metabólica. A igual que la obesidad, los dolores articulares por sobrecargas, la hipertensión arterial, muchas de las cardiopatías, etc. Podríamos nombrar un sinfín  de enfermedades que sería posible evitar solamente con un poco más de movimiento y actividad. Se utilizan mucho el término “tiene una enfermedad crónica”. Bien, pero me pregunto, ¿antes de ser crónica fue aguda? Era el momento  de educar y hacer lo posible para que no se convirtiese en crónica, pero más importante era haber educado para que ni siquiera fuera “aguda”.

 

Donde hay estancamiento hay filtración. Una terraza en la que no se drena bien el agua trae complicaciones a las personas que viven debajo. Y así ocurre con nuestro organismo.

No solo disminuiríamos el coste sanitario sino que además evitaríamos males mayores y mejoraríamos nuestra calidad de vida. Un programa que animase a las personas a moverse, a estar activas, contribuiría enormemente a construir una sociedad sana, cierto que algunas economías  interesadas alrededor de la enfermedad  también dejarían de “moverse”. Cada persona es responsable de lo que le corresponde hacer a ella. Si todos pusiéramos de nuestra parte de seguro que podríamos hablar de “sociedad del bienestar”. De no ser así tendremos que hablar de “suciedad para no estar-bien”, porque un charco, un lugar de agua estancada llega a ser agua sucia. Ahí queda eso.

Antonio Gutiérrez

 


Deja un comentario

Disfrutar las cosas pequeñas

ImagenMuchas personas caminan por la vida sin un fin concreto por el que valga la pena vivir.  Van de un lugar a otro, según sopla el viento, según el capricho de las modas, gobernados por el deseo de la apariencia y del que dirán.

Su ideal de felicidad se limita al tener, exhibir lo  que se tiene y aparentar que se posee todavía más.

 – ¡Cuánto más  tenga más feliz seré!-  Un pensamiento común  en aquellos que creen que el poseer les da la felicidad. Su  objetivo es satisfacer todas sus necesidades personales, la mayoría de ellas superfluas, sin valor, sin significado duradero.  Pensando en lo que podrían tener se olvidan de lo que tienen. 

 Seamos sinceros. Lo verdaderamente importante, las cosas realmente necesarias son muy pocas. Nuestra escala de valores está invertida. Damos prioridad a lo que no es vital para nuestra existencia. Dejamos a un lado las cosas pequeñas. nos hemos insensibilizado  a la belleza y  valor de los detalles cotidianos. Hemos puesto una callosidad en nuestro corazón y un caparazón en nuestra personalidad. Una conducta que nos aísla, nos encierra, nos limita y nos convierte en personas egoístas.

 Preparar el camino para la entrega y ponerle  alas a la nobleza en beneficio de la sociedad que nos rodea, es ir más allá de nosotros mismos. Cuando vivimos las cosas pequeñas con intensidad  las transformamos en auténticos valores humanos que no perecerán. 

Reflexionemos sobre el escrito de Phil Bosmans en su Canto a las cosas sencillas de cada día. 

” Redescubre las cosas normales,

el  encanto sencillo de la amistad,

la flores para un enfermo,

una puerta abierta,

una mesa acogedora,

un apretón de manos,

una sonrisa, un silencio en una iglesia,

el silencio de un niño,

una flor que se abre,

un pájaro que canta,

una hilera de álamos, un riachuelo, una montaña…

 

La vida se vuelve una fiesta cuando sabes  disfrutar de las cosas normales de cada día”