Blog de Antonio Gutiérrez

La vida es movimiento, el movimiento es vida


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“Charcos y agua estancada”

La vida sedentaria y la inmovilidad como causas de enfermedad

¿Cuántas campañas serán necesarias para prevenir la enfermedad?¿ Cuánto dinero habrá que invertir para mejorar la calidad de vida de nuestra sociedad? No tanto como el que  habrá que utilizar para curar o aliviar las múltiples enfermedades que podría haberse evitado con una buena inversión en educación para la salud. Cuando se trata  de invertir en inmuebles e incluso  en producción, nos animamos pensando en los beneficios que vamos a obtener, ya sea a corto o a largo plazo. Otra cosa es la salud. Grandes empresas invierten en conseguir ciertos productos que contribuyan a tratar ciertas enfermedades. Pero pocas son las que  buscan la manera de evitar su aparición ¿?

Desde este blog  qcharco1uisiera  invitar a los lectores a pequeñas reflexiones. Muchas de nuestras dolencias, disfunciones orgánicas y enfermedades han hecho su aparición de forma lenta. Podríamos decir gota a gota, sin olvidar que a veces aparece alguna tormenta  en nuestra vida de forma accidentada. Pero por lo general las cosas suceden por dejadez, por desconocimiento o por desmotivación (las tres “Des” de los fracasos). Vemos un ejemplo práctico en un charco o un lugar en donde el agua está estancada: lugar de gérmenes, lugar de humedades, agua no bebible. Y todo por estar parada. Comparemos esto con un cuerpo, sedentario, estancado, inmóvil o por lo menos con poca actividad.

Traigamos a nuestra memoria la cantidad de ancianos que enferman a partir de la disminución de la actividad. Aquellos que, por diferentes motivos (embolias, parálisis, o falta de alguien para atender), dejan de salir a dar su paseo postrándose en un sillón o cama. Son “caldos de cultivo” para la aparición de infecciones: catarros, neumonía, infecciones de vías urinarias, úlceras por estar encamados. Recordemos a aquellos adultos que sufren colesterol o ácido úrico, cálculos biliares o renales. Enfermedades que son causadas, además de otros motivos, por un enlentecimiento de la actividad metabólica. A igual que la obesidad, los dolores articulares por sobrecargas, la hipertensión arterial, muchas de las cardiopatías, etc. Podríamos nombrar un sinfín  de enfermedades que sería posible evitar solamente con un poco más de movimiento y actividad. Se utilizan mucho el término “tiene una enfermedad crónica”. Bien, pero me pregunto, ¿antes de ser crónica fue aguda? Era el momento  de educar y hacer lo posible para que no se convirtiese en crónica, pero más importante era haber educado para que ni siquiera fuera “aguda”.

 

Donde hay estancamiento hay filtración. Una terraza en la que no se drena bien el agua trae complicaciones a las personas que viven debajo. Y así ocurre con nuestro organismo.

No solo disminuiríamos el coste sanitario sino que además evitaríamos males mayores y mejoraríamos nuestra calidad de vida. Un programa que animase a las personas a moverse, a estar activas, contribuiría enormemente a construir una sociedad sana, cierto que algunas economías  interesadas alrededor de la enfermedad  también dejarían de “moverse”. Cada persona es responsable de lo que le corresponde hacer a ella. Si todos pusiéramos de nuestra parte de seguro que podríamos hablar de “sociedad del bienestar”. De no ser así tendremos que hablar de “suciedad para no estar-bien”, porque un charco, un lugar de agua estancada llega a ser agua sucia. Ahí queda eso.

Antonio Gutiérrez

 


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Los ladrones de la salud

Los ladrones de la salud

Actitudes, conductas y hábitos que nos roban la salud y los valores

Cuando se habla sobre algún tema que tiene que ver con la salud casi siempre se hace referencia a la vida sana, una buena alimentación, ejercicio, descanso, etc.. y todo ello es cierto, la salud tiene que ver con todas esas áreas de nuestra vida. Pero, con mucha frecuencia se deja de lado otros elementos que son tan importantes como los anteriores para mantener una buena calidad de vida. Personalmente les llamo “los ladrones de la salud”.
Algunos no tienen presencia física, ni tampoco se puede dialogar con ellos, pero son reales, están ahí muy cerca de nosotros, todos los días. Desde que nos levantamos interrumpen en nuestra vida haciéndonos, si les dejamos , perder el equilibrio, perder los valores, la armonía interior, tanto física, psíquica como emocional.
Muchas veces no son perceptibles, como un ladrón entra en nuestra casa, incluso estando dormidos, sustrayendo elementos de valor. Así estos “ladrones de la salud” van, a través de los años, quitándonos valores cuya carencia nos conducirá a la disfunción o a la enfermedad y a romper o hacer menguar nuestras relaciones personales.

Algunos ladrones internos

  • El tiempo perdido: Pareciera que el tiempo se nos va. Cada vez pasa más rápido. ¿Qué hemos hecho durante este año? ¿Se ha aprovechado? ¿Lo he perdido? ¿he aprendido algo? ¿he formado hábitos para mejorar mi salud? No es el tiempo que tenemos sino qué hacemos con ese tiempo.
  • La prisa: Abriendo un poco los ojos podemos observar como la prisa y la impaciencia han hecho mella en la sociedad de hoy, vamos acelerados, queremos obtenerlo todo de forma instantánea, incluido la salud.
  • La posesión: Damos más importancia a lo que tenemos que a lo que somos. Valoramos la vida en relación a las pertenencias. Los valores humanos se deterioran cuando se basan en el materialismo.
  • La presión de las masas: Es importante no perder la identidad personal. Nuestra convicciones ( cambiarlas cuando estamos equivocados) , nuestros valores, nuestra cultura. No se trata de hacer todo lo que los demás hagan. La frase “ ¿Dónde va la gente? Donde va Vicente”, refleja el mover general. Nos sentiremos mejor si mantenemos nuestra identidad. Ciertos actos pueden convertirse en un mover de masas, actuando por compromisos sociales y familiares en los que el centro no es la persona sino el acto social.
  • Recuerdos del pasado: cuando basamos nuestra vida en lo que fue y en lo que podía haber sido nos olvidamos del presente. Hay personas que están atadas a lo que ocurrió ayer, tienen miedo a lo que ocurrirá en un futuro y no disfruta el presente
  • Los comportamientos compulsivos. Algunas fechas del calendario favorecen este tipo de comportamientos. El vacío, la frustración, la impotencia o el dolor puede conducirnos a acciones que intenten llenar al corazón triste: compras, comida, abuso de estimulantes (alcohol).
  • El que dirán: Un ladrón que entra en muchas vidas. Estamos atados a los comentarios de otros, a las posibles críticas, acerca de nosotros y de nuestra vida. Muchas compras se hacen teniendo en cuenta la imagen. Nos preocupa, (no a todos por supuesto), lo que los demás opinan de nosotros.
  • Bulimia “alimentaria” : Comer por comer. La mesa está llena. Un plato sucede a otro. Necesidad de comer por ansiedad. Llenar un vacío emocional a través de la comida. Comer por placer porque no hay otro placeres sanos ¿Habrá otros placeres en la vida?
  • La soledad: Podemos estar rodeados de muchas personas, sin embargo sentirnos solos. No permitamos que la soledad (no deseada) nos conduzca al aislamiento y poco a poco al deterioro social.
  • La incomunicación. En una sociedad en la que predomina la tecnología y también llamada la era de la comunicación, cada vez estamos más incomunicados. Las relaciones humanas, afectivas, cordiales, saludables, etc…, han sido sustituidas, perdiendo el trato cálido, el tacto y la voz.

Podría seguir escribiendo, pero mi intención no es que que leas, sino que reflexiones, ¡sí quieres, por supuesto!Reflexiones acerca de los hurtos o robos que haya podido haber en tu corazón, en tu hogar, en tu familia, en tu trabajo. Quizás algunos “objetos o valores” pudieran ser restaurados. ¿Por qué no te sientas, tomas un papel y bolígrafo y haces un “inventario” de lo que te falta?